La adicción al juego de Sorsby arroja luz sobre un problema que podría afectar a miles de atletas universitarios
Resumen
Desde que la Corte Suprema de EE. UU. permitió las apuestas deportivas legales en todo el país, el deporte universitario ha enfrentado escándalos crecientes que involucran a entrenadores, jugadores y agentes, junto con debates sobre si los atletas pueden apostar en deportes profesionales o universitarios. El caso de Brendan Sorsby, mariscal de campo de Texas Tech que se apartó para tratar una adicción al juego, ha llamado la atención sobre estimaciones de que miles de atletas masculinos universitarios presentan juego compulsivo. Encuestas de la NCAA muestran que porcentajes significativos de atletas masculinos han realizado apuestas deportivas, con plataformas móviles como canal predominante y el fútbol universitario entre los deportes más apostados. Los expertos señalan que los atletas masculinos universitarios encajan en perfiles de alto riesgo para el juego problemático por su competitividad, baja aversión al riesgo y exposición a grandes ingresos por derechos de nombre, imagen y semejanza y participación en ingresos. El temor a perder la elegibilidad desalienta la búsqueda de ayuda, y las opciones confidenciales de apoyo son limitadas, con reglas de la NCAA que exigen que el personal de los departamentos atléticos reporte actividades de juego. Programas como “Betting Blueprint”, de East Carolina, buscan educar a estudiantes y atletas sobre riesgos de dependencia y decisiones saludables, mientras que analistas instan a la NCAA a equilibrar la defensa de la integridad con recursos sólidos para atletas que necesiten ayuda.
(Fuente:WTOP)