Los antiguos también se preocupaban por los riesgos del juego. Pero incluso los emperadores romanos jugaban a los dados
Resumen
El artículo explora cómo los griegos y romanos, a pesar de las preocupaciones sobre los riesgos del juego, se involucraban en él con entusiasmo. Imperadores romanos como Augusto (que perdió 20.000 sestertios en un juego) y Claudio (quien jugaba dados incluso viajando) eran ejemplos del atractivo del juego. Las medidas sociales y legales, como leyes romanas contra el juego y la exclusión cristiana de la comunión, se implementaron, pero estos esfuerzos en su mayoría fallaron. La persistencia del juego destaca la esperanza humana casi imposible de controlar: la creencia de que la próxima apuesta podría cambiar todo.
(Fuente:The Conversation)